La Falacia de la Socialización en la Escuela

Uno de los discursos más comunes a los que se enfrentan padres y madres que deciden educar en casa es que el niño o la niña no va a socializar. Porque para muchas personas, la escuela es sinónimo de socialización y no pueden percibir otras formas mediante la cual se adapte a los jóvenes a una vida social.

Esta proclamación se conoce como falacia lógica del falso dilema, que involucra una situación en la que se presentan dos puntos de vista como las únicas opciones posibles (si va a la escuela socializa y si no va a la escuela no socializa), ya que existen innumerables escenarios alternativos en los cuales los niños y niñas socializan, tales como:

  • socializar con la familia,
  • jugar y socializar en la plaza con otros niños y niñas,
  • jugar y socializar en peloteros,
  • jugar y socializar con primos y primas de su misma edad,
  • jugar y socializar en actividades que realizan fuera de la escuela

Es decir, el niño y la niña están en constantes entornos de socialización fuera de la escuela que son más sanos para ellos y en donde no se sienten amenazados.

Esta percepción de que quienes se educan en casa no socializan es también consecuencia del desconocimiento general que existe por parte de docentes y autoridades de lo que realmente implica el homeschooling. Se cree que el niño o la niña estarán todo el día encerrados en la casa sin contacto con el mundo exterior o con sus pares. Nada más alejado de la realidad.

El niño y la niña educado en casa tiene la libertad de experimentar el mundo exterior como realmente es. Tiene la libertad de aprender tanto dentro de la casa como en paseos e interacciones con otros niños y niñas en todos los lugares mencionados. Además, la verdadera socialización se manifiesta cuando los jóvenes se encuentran realizando actividades que son de su verdadero interés y que pueden compartir con otros jóvenes que tienen los mismos intereses. Algunos ejemplos son danza, teatro, música, fútbol, hockey, natación, ajedrez y tantos otros. Además de éstos, por qué no, hasta en interacciones con sus pares online.

Sin embargo, desde el concepto de la escuela, se alega que encerrar a un niño en un aula con otros 25 niños que han sido agrupados simplemente por su edad es socializar.

Cabe destacar también, que no todos los niños son extrovertidos ni socializan fácilmente. Podemos sumarle a las instancias en las cuales los niños son más introvertidos o tímidos, aquellos que sufren de bullying. Según informe de la ONG Bullying Sin Fronteras, 4 de cada 10 niños padecen acoso escolar en la escuela y este hecho, según la OMS, es la principal causa de suicidios entre adolescentes.

Además, dentro de la escuela, los niños y las niñas deben amoldarse a condiciones rígidas que están lejos de las experiencias de la vida real. Como indicaba Sir Ken Robinson, lo que en la escuela se dice que es copiar y se castiga, en la vida real se conoce como trabajo en equipo y cooperación.

Con estos ejemplos, si consideramos la definición de la RAE (Real Academia Española) acerca del significado de socializar, se indica que es: “Adaptar a un individuo a las normas de comportamiento social” y “Hacer vida de relación social”.

Ninguno de estos casos se presentan en la escuela.

De hecho, del promedio de 30 alumnos que se encuentran en un aula, se socializa solamente con una cantidad muy reducida de ellos, y generalmente solo durante el recreo, porque en la clase exigen quedarse quietos y no hablar.

La falacia de la socialización en la escuela alega que solo así aprenderemos a trabajar en equipo, ser productivos, ser buenos ciudadanos y demás discursos que se propagan de generación en generación. Sin embargo, la realidad es que no solo no te prepara para la sociedad real, sino que además inculca comportamientos que justamente son contrarios a la socialización. Como en el ejemplo mencionado por Sir Ken Robinson, no se alienta la cooperación y además se fomenta la competitividad. La estandarización de las evaluaciones con nota comparan un alumno con otro, algunos «ganan» y otros «pierden», según si han aprobado o no un examen. No se contempla en ningún lugar de la currícula oficial desarrollar las habilidades blandas en el alumnado, aquellas habilidades que justamente son las más críticas y necesarias en nuestra vida adulta.

Quienes se educan en casa, por otro lado, encontrarán espacios no solo para desarrollar sus habilidades de manera natural, sino que, librados de las ataduras de un sistema rígido, entienden que el mundo exterior es el lugar principal donde se aprende.

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