- Porque la escuela no tiene la capacidad de atender la diversidad. A pesar de la ley por la inclusión y la diversidad en las aulas, la realidad es que las maestras no dan abasto con un curso de 30 niños y niñas para atender las necesidades particulares y que todos aprendan a su propio ritmo.
- Porque aquellos niños y niñas que tienen habilidades diferentes y necesidades particulares, no tienen que estar esforzándose para adaptarse al estándar de normalización impuesto que se aplica en las aulas. Esto genera un estrés innecesario en ellos por lineamientos del sistema educativo de tener que ajustarse a un estándar arbitrario. Cada cual aprende a su propio ritmo y esto debe respetarse, hecho que no ocurre en las aulas.
- Porque nos cansamos del estrés que implica tener que seguir un ritmo impuesto para nuestros hijos e hijas. Levantarse temprano, vestirse apurados, desayunar apurados, salir corriendo a la escuela, volver a la casa, hacer la tarea. Todo esto para satisfacer la necesidad del sistema educativo de formar personas obedientes y sumisas que se acostumbren a cumplir con horarios y acatar órdenes, para que el día de mañana sean buenos empleados y ciudadanos que no cuestionen el sistema.
- Porque la escuela no se adaptó a las necesidades de la sociedad actual. Seguimos con el mismo modelo de hace 200 años (cuando se creó la escuela), y nunca se mejoró ni se adaptó a las circunstancias actuales. Por ende, no prepara los estudiantes para las necesidades reales que tendrán en su vida adulta. Tener un título secundario (y hasta universitario) ya no asegura que se conseguirá un trabajo. El mercado laboral cambia constantemente y la escuela está lejos de la realidad para preparar a los jóvenes a enfrentar los desafíos modernos.
- Porque no se puede pretender que un niño o niña se siente quieto y callado, de 4 a 8 horas por día, en un pupitre mirando cómo la maestra escribe en el pizarrón para que después copien lo que escribió en sus cuadernos. Y si no se queda quieto y se distrae los tildan con déficit de atención y le dicen a las madres y los padres que tienen que enviarlos a psicóloga o psicopedagoga. Nunca asumen que su metodología de enseñanza es anticuada y que no tienen la capacidad de enseñar de una manera que capte la atención de quienes están obligados a escuchar.
- Porque no queremos que a nuestros hijos e hijas los adoctrinen con ideologías que se le transmite desde el punto de vista de la maestra, o aquellas ideologías que le indiquen a la maestra que tiene que transmitir a sus alumnos.
- Porque la escuela, al no cumplir con las necesidades reales de educación de niños y niñas, está vulnerando los derechos a la educación de los estudiantes. Impartir información arbitraria según un programa de estudio obsoleto no es educar. Como padres y madres, tenemos el derecho y la obligación de educar a nuestros hijos y aplicar lo que realmente corresponde a su educación, según lo establece la ley.
- Porque la educación Argentina, según informes oficiales, de 79 países de los exámenes PISA, se ubica en el puesto 63 en lectura, en el 71 en matemática y en el 65 en ciencias. También se encuentra por debajo del promedio de América Latina según el mismo informe oficial, publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Ministerio de Educación de la Nación.
- Porque hubo 55% de deserción escolar el año pasado, según informe de UNESCO y el Ministerio de Educación de la Nación. El 30% del alumnado que fue encuestado sobre los motivos por los cuales abandonaron la escuela, indicaron que fue porque consideran que «no sirve de nada y es aburrida».
- Porque, según informes oficiales, 4 de cada 10 alumnos sufren de bullying en las escuelas. Nuestros hijos e hijas están sometidos a violencia constante en las aulas. Esto incluye agresiones físicas, humillaciones, maltrato psicológico y otras formas de violencia que produce secuelas permanentes en su estado emocional. Además, según informes de UNICEF y la OMS, el acoso escolar es la principal causa de suicidios entre los adolescentes.
Por todos estos motivos y muchos más, ya no quedan prácticamente aspectos positivos que justifiquen que nuestros hijos e hijas tengan que someterse a un modelo obsoleto de educación en las escuelas. Las familias estamos poco a poco recuperando el derecho de educar a nuestros hijos e hijas en sus casas de la manera que mejor se adapte a sus necesidades. Y con eso, recuperamos su niñez y su felicidad.
Al momento de comenzar a realizar homeschooling, las opciones más comunes son:
- Desescolarizar sin necesidad de rendir ni presentar evidencias anualmente. Es decir, salirse completamente del sistema.
- Desescolarizar rindiendo libre en CABA al final de cada año (requiere certificado de vacunación).
- Desescolarizar mediante escuela sombrilla internacional (no requiere certificado de vacunación y otorga título avalado por el Ministerio de Educación en nuestro país).
Fuentes:
Informe UNESCO sobre la deserción escolar en Argentina
Informe sobre el índice de bullying en las escuelas
Informe sobre los suicidios en adolescentes como consecuencia del acoso escolar